lunes, 17 de septiembre de 2012

Isabel

Se ha hecho esperar, pero por fin la podemos ver. La apuesta de ficción de la cadena pública para este otoño es Isabel. Con un año de retraso en su estreno, Isabel, cuenta la historia de la reina de España, antes de serlo.
Siguiendo la estela que dejó Los Tudor, tampoco vamos a comparar que nos sonrojamos; la serie nos presenta a Michella Jenner como Isabel, futura reina de Castilla. En cuanto al papel de Fernando de Aragón, lo interpreta Rodolfo Sancho, que han pensado que le van bien los papeles de época. Juntos formarán uno de los matrimonios más poderosos de todos los tiempos, Los Reyes Católicos.
 
 
La serie, arranca con Isabel como infanta de una débil Castilla, y se irá desarrollando hasta que se oponga a su hermano y a su sobrina dando comienzo a una guerra que acabará como todos ya sabemos, con la unificación de España.
En tiempos en los que se habla mucho de independencias, no está de más conocer la época y el momento en el que nuestro país se formó tal cual lo conocemos hoy.
 
La serie, nos da pie a conocer a uno de los personajes fundamentales de nuestra historia, que no debería de pasar inadvertido. Sin Isabel, la historia de nuestro país no sería como la conocemos. No habría habido absolutismo, ni en América se hablaría español, ni hubiera habido Imperio, ni oro, ni plata, ni religión, ni patatas, si me apuras. Aunque nunca se sabe, porque lo malo de la historia, que ya está escrita.
No desaprovechemos la oportunidad que nos da Televisión Española y desempolvemos nuestros libros de historia, o si apetece más preguntémosle a Google. Como sea, pero aventurémonos a descubrir a la mujer que marcó un antes y un después en nuestra historia. En este caso, prometo, que la realidad supera a la ficción.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Madrileños por el mundo. O como un programa te puede cambiar la vida

Esto que voy a contar a continuación puede parecer raro, pero prometo que es verdad. Hace un tiempo, y no mucho, la tele no estaba llena de programas de reportajes. No era una constante repetición de historias de reporteros dicharacheros enseñándonos cualquier rincón de barriada. Pero había un programa que era diferente al resto. Se llamaba Mi Cámara y yo, y lo echaban por la noche a eso de las nueve y media. El formato era simple; un reportero y su cámara. Y juntos, contaban historias de Madrid.
Un día, casi de casualidad me puse a ver este programa simpático de Telemadrid, como tantas otras veces, sin saber que sin darme cuenta mi vida no iba a volver a ser la misma. La reportera de turno se presentaba el inicio del programa y terminaba diciendo, " Esta noche en Mi cámara y yo: Madrileños por el mundo."
 
Este es el momento en el que dio comienzo el programa que removería los cimientos de mi personalidad y que capítulo a capítulo me mantendría pegada al televisor. Empezó en la franja horaria anterior al prime time. Los primeros programas eran cortitos, y apenas daba tiempo a echar un vsitazo a los lugares donde vivían los protagonistas de los reportajes. Los madrileños por el mundo. Esas personas anónimas que durante unas horas nos abrían las puertas de sus vidas y hacían de guías de su ciudad de acogida. Esas personas que nos enseñaban su nevera, su familia y sus porqués para irse de Madrid.
No puedo negar que siempre me han gustado los programas de viajes, pero con este me quedé fascinada, y desde el principio algo empezó a picarme en la espalda.
Con el paso del tiempo, el programa fue creciendo y con él, las historias de los verdaderos héroes de todo esto, los madrileños, que habían abandonado su hogar por vivir una aventura más allá de la Puerta de Alcalá.  Mis favoritos, no voy a negarlo, son los madrileños por el mundo por amor. Pero si queréis saber si tengo una historia favorita, desde luego que la tengo. He aquí mi ránking de los tres mejores madrileños por el mundo. La chica que vive en el Congo cuidando de gorilas. Valiente como pocas. El abogado que lo dejó todo en Madrid, carrera y éxito, para irse a algún lugar de África, perdón pero no recuerdo el nombre; a ayudar a los demás. Y por último mi historia de amor preferida. Madrileña conoce a italiano en un tren, se ven un día y meses después él va a buscarla a Madrid para llevársela al norte de Italia. Y comieron perdices.
 
Como a cualquier cosa bien hecha, no le tardaron en salir los imitadores. Primero las versiones de otras comunidades autónomas, luego la versión nacional, además de copias de baratillo que ya se habían encargado de plagiar Mi Cámara y yo. Para gustos los colores, pero Madrileños por el mundo siguió manteniendo un estilo propio, cercano, amable y simpático, con el que estoy segura que tiene ganado el corazón de muchos madrileños.
Mi corazón está entregado ya desde el primer momento. Cada día, el programa me abre una ventana a un lugar nuevo, a experiencias diferentes. No podría ni explicar la de cosas que he aprendido gracias al programa. Pero todo ello tenía un precio. Sin darme cuenta, a cada programa la espalda me pesaba un poco más. Con cada nuevo madrileño, el sofá se me hacía más pequeño, y luego le tocó al salón, y después a mi calle.
Los últimos programas de Madrileños por el mundo están teniendo un sabor agridulce, porque son muchas las historias de gente que tuvo que salir pitando de Madrid para encontrar una vida mejor. Por obligación, sin sentir eso que me late a mí dentro cada vez que comienza la cabecera del programa.
Porque sin casi quererlo, me he convertido en una madrileña por el mundo. La pregunta más dura es siempre la del ¿qué echas de menos? Se que serán muchas cosas, pero ya no tiene remedio. De la espalda me han salido unas alas que han crecido demasiado y ya no me caben en casa. Tienen que empezar a volar.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Tanto Alborán.

Vuelve Pablo Alborán. Aunque realmente nunca se ha ido.
Pablo Alborán estrena nueva canción y nos vuelve a enamorar.
Tanto, es el nombre del tema con el que el malagueño presenta su segundo disco y con el que pretende conquistar el público definitivamente. Aunque para muchos, eso ya está hecho.
Alborán entró en la música al son de un repetitivo estribillo, y desde entonces no se ha movido. No ha pasado mucho tiempo, pero ya ha conseguido hacerse un hueco en muchos corazones. Acompañado de su guitarra y de su imagen de chico bueno, se ha ganado el cariño de muchos fans. Con un manejo envidiable de las redes sociales, Alborán se ha hecho con un club de seguidores que le arropan allá por donde va.
 
Pero no solo eso. Sus cifras de ventas son de otra época, y nunca mejor dicho. En unos años en los que no se venden discos, Alborán ha logrado que la gente se acerque a las tiendas a por sus canciones. Muchos meses después, su disco debut, y la versión acústica del mismo, no se separan de los primeros puestos de las listas de ventas. Cinco discos de platino cada uno, para ser exactos. Más de 800.000 copias. Marea solo de pensarlo. Y todo para un desconocido.
¿Pero cuál es el secreto de su éxito? Quizás sea su voz dulce y suave que acaricia sus letras romanticonas. Quizás sus ritmos lentos, rozando lo aflamencado. Quizás sea que parece el yerno perfecto, el novio ideal, el amigo fiel. O quizás sea esa caída de ojos que tan bien maneja. Quizás sea la mezcla de todo esto lo que ha convertido a Pablo Alborán en el cantante de moda.
Y ahora, sin tiempo para que le echemos de menos, regresa dispuesto a consolidarse. Para ello nos presenta Tanto. Otra de esas canciones que desearíamos que nos susurrase al oído. Más de lo mismo, más Alborán, pero no es momento todavía de arriesgar. Como era de esperar, el tema se ha catapultado al número uno en las primeras horas a la venta. Tenemos Alborán para rato.Tanto Alborán para enamorarnos mientras le escuchamos.
 
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Absurdo

Absurdo. Es como peor se puede sentir uno.
Absurdo, como un domingo por la tarde.
Triste como una tortuga con prisa
Inutil, como los besos que no diste.
Como una princesa en el metro.
Vacío, como los besos de alquiler.



Buscando en la basura. La Fuga.
 
 
 


lunes, 3 de septiembre de 2012

Regresan las hormigas

Esta noche podemos decir que comienza oficialmente el otoño. El inicio de las nuevas temporadas de la televisión marcan un antes y un después. Adiós verano, parece que quiere decirnos la parrila televisiva. Y eso que este año nos ha tratado bastante bien a los que nos quedamos sin vacaciones. Una serie sobre niños enfermos, que con su manera dulce y entrañable nos ha tenido pegados a la tele los lunes a pesar del terrible doblaje. Otra épica y con mucho ruido, y para mi gusto pocas nueces. Demasiados tronos, demasiados juegos, y poca emoción, me parece a mí. Y la que más gracia me ha hecho de todos los estrenos estivales, una de un fisioterapeuta cachondo al que le pasa de todo con sus pacientes. Tampoco va a pasar a la historia de las mejores series pero se ve con agrado y por lo menos entretiene un poco. Pero ni Pulseras Rojas, ni Juego de Tronos, ni Frágiles, nos van a acompañar mientras se caen las hojas de los árboles.
Las cadenas ya están preparando su artillería pesada, para el mejor momento para las audiencias, el frío otoño, en el que solo apetece meterse bajo la manta delante de la pequeña pantalla.

Uno de los regresos más esperados, se da esta noche, El Hormiguero vuelve renovado en 3.0, como gusta ahora llamar a las cosas, como si de programas de ordenador se tratase. Vuelven las hormigas más famosas y con ellas el programa que ha conseguido alargar el prime time de nuestro país hasta horas insospechadas. ¿Alguien se acuerda cuando las series empezaban a las 22.00 en punto? Mucha culpa de nuestro sueño de la mañana siguiente se lo debemos al Hormiguero, y eso que no siempre estuvo allí.

Aficionada a la sobremesa de los fines de semana, recuerdo asistir en directo al primer programa del Hormiguero. Con un desconocido y pelirojo presentador al frente, y en un horario más que extraño, nacía este formato y daba la bienvenida a Miguel Bosé. De esta forma surgía la fórmula que le ha dado la fama al programa. Y es que es el único sitio en el que podemos ver a nuestras estrellas y celebreties favoritas haciendo un poco el gamba. Nada de preguntas serias, ni comprometidas. Solo risas, y a veces muchas. Recuerdo el momento en el que El Hormiguero dio un paso al frente y comenzó su ascenso como el plató por el que se pegan por asistir los famosos. Los Jonas Brothers visitaban a las hormigas, y después de ellos, nada volvió a ser como antes. Pero fue Will Smith el que dio el espaldarazo definitivo al programa de Motos. Después de él la alfombra roja se desplegó y todos quieren pisarla. Y no es para menos. Puede gustar más o menos, pero entretiene,  te ríes, y puedes ver al famoso de turno con el idiotizador encendido.¿Qué más podemos pedir?


En el lenguaje televisivo, el horario previo al de máxima audiencia se llama Acces prime time, y sirve para que el público se quede en esa cadena y enganche con el plato fuerte del día. No sé si a los de Antena 3 les funcionará o no, pero desde luego que muchos agradecemos un programa como este el la tele. Feliz otoño hormigas.

sábado, 4 de agosto de 2012

El valor de preguntar.

Hubo un tiempo en el que quise ser periodista, un tiempo en el que pensé en luchar contra las injusticias a base de letras e imágenes. Con el paso de los años, me dí cuenta de que no era lo mío y que preguntar me incomodaba; que no tenía el valor suficiente. Pero de esa época me quedan unos residuos, la necesidad de ver el telediario todos los días y una sincera admiración por quienes sí tienen el valor de preguntar.
Reconozco que a lo mejor no sabía nada de Ana Pastor, pero una noche de desvelo de la mano de Buenafuente, vi unas imágenes que me hicieron emocionarme como cuando quería ser periodista. Vi a esta chica encararse sin que le temblara la voz al presidente de Irán. Vi lo que era el periodismo de verdad. Y admiré a quien sigue creyendo en él. Solo me había pasado otra vez; cuando vi a otra chica rodeada de militares en la guerra de Iraq. Yo era más pequeña y fue entonces cuando quise ser periodista. Esta última se convirtió en princesa florero y a la primera la acaban de echar de su programa.
Se me agarra al estómago una mezcla entre pena, vergüenza e impotencia. ¿De verdad nuestra televisión pública se merece esto?
Mientras intento no dejar de creer en que una televisión pública puede ser independiente y objetiva, me voy a ver Sálvame. Aquí por lo menos no tratan de engañar a nadie.

viernes, 27 de julio de 2012

Twitter no somos todos

Es arriesgado sacar este tema porque se que estoy en minoria aparante y me parece desatar la caja de los truenos virtual, pero creo que otra visión puede ser interesante.

Es innegable la presencia de Twitter en la sociedad de hoy en día, por no hablar de los medios de comunicación. Parece que por una vez se le ha dado la voz al pueblo y este va a ser escuchado y comprendido. Yo no lo creo.
Twitter es una red social que ha tenido su auge gracias a los smartphones que permiten conectarse a Internet allá donde estés. Para los que vivan en otra galaxia, explicaré que Twitter es una red de microblogging, es decir, que la gente puede poner mensajes que ve todo el mundo siempre y cuando no pasen de 140 carácteres. También se pueden añadir imágenes y vídeos. Para seguir aclarando conceptos, diremos que lo mejor de Twitter es un ránking de los temas que más se están mencionando en la red. Se llama trending topic, y son palabras o frases que están siendo usadas por los usuarios. Puedes conocerlo a nivel mundial, por países o incluso por ciudades. Bien, dicho esto me gustaría analizar las funciones báscias que tiene Twitter:
-Expresarse. A todo el mundo le encanta dar su opinión y que se le escuche; así que en Twitter puedes poner lo que quieras sobre el tema que quieras. ¿Pero alguien realmente lo lee, le importa verdaderamente a alguien?
-Quejarse. Demostrado queda que Twitter es el lugar perfecto para que los internautas saquen su rabia contra lo que sea.
-Exponer la intimidad. La afición favorita de muchos tuiteros en narrar casi al minuto lo que hacen en su día a día, como si de un acontecimiento de vital importancia se tratase.
-Estar más cerca de los famosos. Una de las cosas que le ha dado verdadera fuerza a Twitter es la presencia de famosos que también sienten la necesidad de contar su vida por Internet. Permite además a los fans seguirles e incluso mandarles mensajes. Esto da una sensación de cercanía y de que de alguna forma el ídolo se preocupa por sus fans, a la vez que el famoso en cuestión ve como se hincha su ego con cada seguidor que aumenta.
-Ironizar. La ironía, el chiste y el chascarrillo está a la orden del día en la red social. Por cosas insignificantes se puede organizar una oleada de tuits de mofa sobre el tema que sea. Los tuiteros más graciosos y ocurrentes se cubren de gloria y sus expectativas de ser humoristas o críticos de lo que sea se ven satisfechas.

Estas son, según mi parecer las funciones elementales que cumple Twitter. Pero me falta una. Muchos reivindican Twitter como un nuevo canal de información. Uy cuanto me chirría. Desde luego que todos los periódicos, cadenas de radio televisión y webs informativas tienen su espacio en la red social para comunicarse con sus seguidores. ¿Pero esto es realmente información?¿Se puede informar realmente en dos líneas? Esto nos lleva al gran problema de la información entre los nativos digitales, la falta de paciencia y la carencia de profundizar en los temas. En Twitter se pueden leer titulraes y ni eso. Para algunas cosas está bien y es suficiente, pero me da angustia pensar en la de gente que se queda allí y no va más allá. Una noticia no es el titular ,y mucho menos si se habla de temas complejos que requieren un análisis y una investigación profunda. Es necesario conocer unas causas, unos antecedentes, los actores, los porqués. Es escalofriante pensar en la de gente que se cree informada y realmente no sabe nada, no sabemos nada. Y qué decir de los pobres periodistas, haciendo su trabajo para que solo nos quedemos con un triste titular resumido en 140 carácteres.

Este es un problema, a mi parecer desde luego pero me inquieta mucho más el uso que se hace de este red social en los medios de comunicación. No hacemos más que escuchar hablar sobre trendings topics, twitters y seguidores como si fuera un sondeo real, una encuesta verdadera, como si dentro de esa red social estuviese la sabidría popular recogida en unos cuantos perfiles.
Es cierto que habrá personas cuya opinión merezca ser escuchada aun venga en forma de tuit, pero me niego a pensar que cualquiera con un Iphone se puede convertir el lider de opinión. No hay nada más que echar un vistazo al ránking de las tendencias para ver que una mayor parte de la comunidad de Twitter o al menos la más activa, la forman adolescentes que saturan la cuenta de sus ídolos con mensajes de amor. Es perfecto, no pasa nada, pero que no se mezcle con temas serios. Porque esta gente, u otra con la opinión igual de poco formada puede escribir sobre lo que piensa del mundo y que su opinión valga como la de cualquier otro, y tampoco es eso.

Teniendo todo esto en cuenta es importante darse cuenta de una cosa; existe un mundo más allá de Twitter. Existen millones de personas que no escriben en la red social, y muchas probablemente no sepan ni que existen. Personas que no tienen la necesidad de expresar su opinión continuamente sobre todo en un vacío, para que luego caiga en el olvido, personas que no se deshogan contra las injusticias en Internet, personas que no sienten el deseo de desnudar su intimidad ante el mundo, personas que pueden vivir sin que el móvil sea una extensión de su mano. Personas que prefieren hablar con quien tienen delante antes que con nombres precedidos por una arroba que no les pueden,abrazar, ni tocar, ni besar. Personas que prefieren una sonrisa a un retuit, personas que prefieren contar con los dedos de la mano los amigos, que por cientos los followers, personas que prefieren entrar a un bar a discutir con el de al lado, que usar un hastag. Personas que quieren contar un chiste y escuchar las risas que provoca. Personas, en definitiva que no se han olvidado de el mundo en el que viven. Cada día son menos, pero no nos olvidemos nosotros de ellas.

lunes, 16 de julio de 2012

Canción del verano, se aceptan apuestas

Estamos a mediados de julio y todavía no veo un claro candidato a alzarse con el dudoso honor de canción del verano. Tenemos varias propuestas para todos los gustos. Por un lado las regetoneras que suenan en todas las discotecas pachangeras como Rayos de sol que si no me equivoco ya tiene bastantes meses pero que resiste el paso de las estaciones. No puede decir lo mismo la ya muy rallada Ai se eu ti pego que nos alegró el invierno pero que no ha llegado en buena forma a la carrera por el primer puesto del verano. En cambio, Michel Teló puso de moda el portugués o el brasileño, como quieras y le abrió las puertas a un paisano suyo que nos está haciendo bailar al ritmo de pegadizo chechechere de la Balada Boa de Gustavo Lima. Pero dejando a parte un poco lo latino, mi favorita sin duda para sonar en todas las radios y alomejor un poco menos en las fiestas es Call me maybe de Carly Rae Jepsen. Es graciosa, fresquita, el final del vídeo es muy bueno y es una excusa perfecta para ir darle tu teléfono a la gente sin complejos.

jueves, 12 de julio de 2012

¿Y si?

Cuando aparece en la pantalla la palabra fin muchos nos damos por satisfechos, se ha cerrado el relato y el micromundo en el que hemos vivido durante dos horas ha desaparecido fundiéndose a negro, para siempre. Uno de los trucos menos aplaudidos por el espectador medio que nos ha traído el cine moderno es el final abierto. A muchos no les suele gustar tener que imaginar qué ha pasado con la historia, tener que acabarla. Parece que hemos dejado a nuestros personajes solos, desprotegidos flotando en un limbo en ese mundo que solo dura dos horas. A mí los finales abiertos me parecen un recurso fácil para no pensar mucho, pero es una opinión. De todas formas, ¿tener un final cerrado; quiere decir que acaba ahí? Si hay boda, si hay reconciliación y abrazo, si mueren los malos o si se salvan los buenos, ¿significa que está todo acabado? Para nosotros, espectadores de dos horas, sí, se ha acabado la historia como manda la regla; una película tiene inicio, nudo y desenlace y queremos un desenlace. Pero ¿y si ese mundo ficcionado siguiera su curso? ¿y si nuestros personajes siguieran viviendo sus vidas? Pues llegarían las segundas partes. En cine normalmente, las segundas partes, que recordemos nunca fueron buenas, corresponden a sagas de acción y aventuras que dan mucho dinero y a las que se quiere sacar el mayor beneficio posible, pero no se hacen por el simple placer de saber qué ha pasado. Por eso me encantan las películas de las que quiero hablar.


Antes del amanecer (1994) es una película romántica que trata del típico chico conoce chica. En este caso nuestros protagonistas, (interpretados por Ethan Hawke, Julie Delpy) se conocen en un tren, pasan una noche juntos en Viena y al final de la película deciden volver a verse. Hasta aquí todo normal, aparece la palabra fin y se diluye nuestro mundo paralelo. Hemos visto una película de amor basada en el diálogo entre los dos protagonistas, con un poco de amor pero sin empalague y aunque no nos haya entusiasmado nos vamos felices a casa. Sin embargo, puede que esa noche antes de dormir, una duda nos asalte, ¿se volverían a ver? 
Una década después el director y los actores se juntaron nuevamente y nos hicieron el mejor regalo, a nosotros y a los personajes, otra noche juntos. A diferencia de la mayoría de las segundas partes aquí han pasado los años en la vida real y en nuestro mundo imaginado, nada de envejeciemientos artificiales y ambientes recreados. Han pasado diez años para todos y la magia del cine hace que nuestros personajes se encuentren de nuevo, esta vez, en París. En Antes del atardecer (2004) les acompañamos en esta segunda cita en la que descubrimos lo que ha sido de ellos en todo este tiempo.
Aunque la película no sea el colmo de entretenimiento se ve con ganas y con una sonrisa pero, sobre todo fascina estar delante de esas segundas oportunidades que tan pocas veces se dan en la vida. Aunque llegados al final como si quisieran tomarnos el pelo vuelve a nuestra cabeza la misma pregunta que diez años atrás.¿Tendremos respuesta otra vez? Parece que sí.

viernes, 6 de julio de 2012

Carmina o revienta.

Todo el mundo está hablando de lo mismo, y es que Paco León ha revolucionado el cine, o al menos lo está intentando.
Paco León
Los pasos normales para el estreno de una película son, más o menos los siguientes: primero llega al cine y tiene la exclusividad durante unos 4 meses, duración que se ha ido acortando con el tiempo, luego pasa al DVD que tiene una exclusividad de unos 6 meses, después de esto es el turno de los operadores de televisión privada, por cable o satélite. Por último, le toca a la televisión en abierto casi dos años después del estreno inicial en la gran pantalla. Esto es así para que cada uno coja su parte cuando le toca y para que la película vaya recuperando sus gastos poco a poco. ¿Qué le pasa a este sistema que tan buenos resultados dio en su momento? Pues que le ha aparecido un competidor para muchos inesperados, pero duro de pelar. Ver la peli cuando te apetezca y gratis. Sí, sí gratis, solo tienes que gastar un poco de paciencia mientras se descarga. Si nos olvidamos del bien y el mal, no se puede negar que es una oferta inmejorable. Unos hacen películas y otros las ven sin pagar un duro. Una vez que se renuncia al cine y a sus dimensiones, qué importa verla un poquito pixelada y con mal sonido. Es con estos pensamientos cuando comienzan las peores pesadillas del cine.Y es aquí cuando aparece Paco León y decide hacer algo, que siempre es mejor que estar parado esperando.

Lo que más me llamó la atención de la película sin duda alguna fue el título. Carmina o revienta, me suena sin poder evitarlo a camina o mueres, y Paco León ha hecho un yo me lo guiso yo me lo como, y ha decidido tirar para delante arriesgando y haciendo lo que le da la gana. Se ha saltado como ha querido el sistema de exhibiciones en exclusiva y ha estrenado su peli en todos los soportes que se le han ocurrido. Es cierto que muchos cines le han dado la espalda, pero no todo el mundo es capaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Puedes ver la peli online, en la IPTV, comprarla en DVD o en algunas salas. Todo a la vez.

Yo me niego a pensar que a alguien no le guste el cine, la pantalla gigante, el sonido envolvente, la oscuridad, las butacas; porque para mí el cine es espéctaculo y emociones. Porque no se siente igual una película en el cine que en la tele, por no hablar de la triste pantalla del ordenador. Aun así, es cierto que el cine es caro, muy caro; y hoy en día no todas las películas se merecen ese desembolso. No hay nada peor que la sensación de decepción al salir del cine, de haber tirado el dinero. Pero de la misma manera,  es impagable el estómago encogido y el nudo en la garganta cuando se encienden las luces.
El cine es mágico, pero es dificil y caro y solo algunos locos siguen creyendo en él. Seguro que muchos en la industria, la Industria misma piensan que a Paco León se le ha ido un poco la cabeza, quizás yo también lo pienso en el fondo. Pero no nos olvidemos que en algún momento a un loco se le ocurrió ponerle sonido a las películas y luego color, alguien inventó el flasback y luego el montaje paralelo y lo que fue ya el colmo, venderle las películas a las televisiones. No nos engañemos, que en su momento todos fueron un poco locos pero; quizás ellos también pensaron: carmina o revienta.
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